¡La belleza de ser mujer!
Aquí va una observación interesante para la sociedad, especialmente para las mujeres, para pensar. Dada la complejidad que se le atribuye a la “mujer,” ¿por qué son tan superficiales la mayoría de publicaciones que en internet o en la prensa escrita se hacen al respecto? Sin lugar a dudas, nuestras vidas consisten en mucho más que en nuestro peso, belleza, la necesidad de recibir ayuda y realizar cambios o el amor. Entonces, ¿por qué nos bombardean constantemente con estos cuatro temas en diferente medida cuando existen tantas otras cosas que reflejar y sobre las que conversar?
Estoy cansada de esperar la cola del cajero de varias tiendas en busca de algo que leer que vaya más allá de cómo puedo perder cinco libras en dos días de forma sana y completamente satisfactoria! Y me asusta pensar que mis hijas están leyendo conmigo semejante tontería.
Con tan poco respeto hacia nuestro ser completo, la obsesión del periodismo por concentrarse en una faceta general de la vida de las mujeres se ha tornado bastante aburrida y exhaustiva. Obviamente, la multitud de artículos que nos bombardean cada día es un reflejo de la cultura actual de los Estados Unidos y la importancia que otorgamos a estos cuatro temas. Sin embargo, a la vez, existe un mundo de historias interesantes a disposición de que los periodistas las descubran. Por lo tanto, pienso que ha llegado la hora de que nos abramos más allá de lo usual a lo “interesante y beneficioso.”
El peso es importante cuando se lo relaciona con la salud y la nutrición pero si enfrentamos la historia de una mujer que necesita bajar unas libras para verse bien en su nuevo bikini con la de una ingeniosa mujer africana que encontró una forma de alimentar a su aldea entera a pesar de su falta de educación tradicional y de inteligencia sofisticada... está claro que el valor y los beneficios obtenidos al leer ambas historias simplemente no se pueden comparar. Mi interés se centra en la última: al menos en mi caso, sería mucho más ventajoso para mí saber cómo alimentarme que privarme de alimentos si alguna vez me encuentro perdida en las junglas de África.
Igualmente decepcionantes son aquellas maravillosas revistas que comenzaron ofreciendo carne de mujer en sus ediciones sólo para ser eventualmente reducidas a tonterías como un Krispy Kreme. Si quiero un dulce, lo digeriré por la boca... no por el cerebro.
Finalmente, ¡estoy rezando para que las cosas cambien! Que la próxima vez me encuentro en una larga cola esperando “para pagar”, pues compraré una revista interesante del puesto que haya por allí, pero que esté escrita especialmente para mí y para las mujeres como yo, que me conducirá a la distracción y me tentará a comprarla. Sólo se puede esperar y seguir manteniendo la fe en que esto sucederá algún día, y a menudo. Mientras tanto, MUJERES… permítanme que reúna los cuatro temas en una frase concisa para que nunca más tengan que perder el tiempo en volver a pensarlos.
“¡Usted es extraordinariamente única y hermosa! ¡Y ahora váyase a vivir la vida así!”